Ventilación y corrientes: movimiento que afina, jamás que arrasa
Prueba la sala diez minutos antes con puertas abiertas y cerradas. Busca brisa que gire suave, no chorros que empujen llama y olor hacia un lado. Un ventilador al mínimo, orientado al techo, homogeniza. Si alguien tose, baja mechas y ofrece agua; la hospitalidad empieza escuchando cuerpos.